Esta tarde ha llovido a espuertas durante un buen rato. Tambien ha tronado y se nos ha ido la luz de la tienda un par de veces. Además, para completar la jugada, no funcionaba ningun ordenador, por lo que no podíamos comprobar precios, ni facturar, ni pollas en vinagre.
Así pues, como tampoco se habian dejado caer muchos clientes, me he dedicado a vagar por la tienda. frenteando y ordenando la exposicion.
En eso estaba cuando, surgido de dios sabe donde, se me aparece un senecto sujeto de pelo blanco. Agachado como me encontraba en ese momento, no acababa de entender lo que me preguntaba.
-Necesito un volante -logro entenderle.
Y, atrapado en un rependito subidon de agudeza majadera, le respondo sin pensar:
-¿Está usted enfermo, caballero?
El hombre me mira sorprendido sin comprender la razon de la pregunta.
-Si hombre...¿no desea usted un volante? ¿es para el especialista?....
Un cruel silencio se apodera de la escena, siendo cortado de cuajo por la mirada asesina del sujeto hacia mi persona.Mi espontaneo ataque de perspicacia parece que no le ha gustado nada.
Rapidamente, y para evitar males mayores, me bato en retirada, Un compañero, que me había estado observando, se aproxima a toda velocidad y toma el relevo, conduciendo al caballero hacia la zona de gamming, lugar donde se encuentran los volantes que buscaba.
Y es que no puede ser. Siempre me estoy quejando de los clientes y, a veces, parece que esté buscando la reclamacion de turno.
Comentando posteriormente la jugada con mi colega ha acudido a mi memoria una salida por la tangente que tuve con otro cliente hace años.
En otra tienda, se me acerca una señora e, inocentemente, me formula la siguiente pregunta:
-Oye, cara de imbecil, este aspirador, ¿por qué tiene dos precios?
Elevando mi ceja para mostrar desmesurada sorpresa., me aproximo al aspirador y, efectivamente, tenía dos etiquedas de pvp adheridas a su chasis, cada una con un precio distinto. Por lo visto, habiamos modificado el PVP pero se nos había olvidado arrancar el precio antiguo.
Y, de forma irremisible e irremediable, mi payaso interior salta a la palestra y le espeto a la mujer a boca de jarro:
-Señora, eso es para que usted elija el precio que desea pagar.....
Naturalmente, la mujer, boquiabierta, me traspasa con los rayos de ira que emanan de sus ojos, y replica:
-Puah!, ¡Qué tontería ! Me vais a cobrar el más barato...
-Ve pues, amable momia, como acaba de ejercer su derecho a elegir el precio....
Y me alejé a toda ostia no fuese que me lanzara el mango del aspirador
Un saludo a mi gato.










