viernes 29 de abril de 2011

Un volante para jugar

Esta tarde ha llovido a espuertas durante un buen rato. Tambien ha tronado y se nos ha ido la luz de la tienda un par de veces. Además, para completar la jugada, no funcionaba ningun ordenador, por lo que no podíamos comprobar precios, ni facturar, ni pollas en vinagre.
Así pues, como tampoco se habian dejado caer muchos clientes, me he dedicado a vagar por la tienda. frenteando y ordenando la exposicion.
En eso estaba cuando, surgido de dios sabe donde, se me aparece un senecto sujeto de pelo blanco. Agachado como me encontraba en ese momento, no acababa de entender lo que me preguntaba.
-Necesito un volante -logro entenderle.
Y, atrapado en un rependito subidon de agudeza majadera, le respondo sin pensar:
-¿Está usted enfermo, caballero?
El hombre me mira sorprendido sin comprender la razon de la pregunta.
-Si hombre...¿no desea usted un volante? ¿es para el especialista?....
Un cruel silencio se apodera de la escena, siendo cortado de cuajo por la mirada asesina del sujeto hacia mi persona.Mi espontaneo ataque de perspicacia parece que no le ha gustado nada.
Rapidamente, y para evitar males mayores, me bato en retirada, Un compañero, que me había estado observando, se aproxima a toda velocidad y toma el relevo, conduciendo al caballero hacia la zona de gamming, lugar donde se encuentran los volantes que buscaba.
Y es que no puede ser. Siempre me estoy quejando de los clientes y, a veces, parece que esté buscando la reclamacion de turno.
Comentando posteriormente la jugada con mi colega ha acudido a mi memoria una salida por la tangente que tuve con otro cliente hace años.
En otra tienda, se me acerca una señora e, inocentemente, me formula la siguiente pregunta:
-Oye, cara de imbecil, este aspirador, ¿por qué tiene dos precios?
Elevando mi ceja para mostrar desmesurada sorpresa., me aproximo al aspirador y, efectivamente, tenía dos etiquedas de pvp adheridas a su chasis, cada una con un precio distinto. Por lo visto, habiamos modificado el PVP pero se nos había olvidado arrancar el precio antiguo.
Y, de forma irremisible e irremediable, mi payaso interior salta a la palestra y le espeto a la mujer a boca de jarro:
-Señora, eso es para que usted elija el precio que desea pagar.....
Naturalmente, la mujer, boquiabierta, me traspasa con los rayos de ira que emanan de sus ojos, y replica:
-Puah!, ¡Qué tontería ! Me vais a cobrar el más barato...
-Ve pues, amable momia, como acaba de ejercer su derecho a elegir el precio....
Y me alejé a toda ostia no fuese que me lanzara el mango del aspirador
Un saludo a mi gato.

lunes 25 de abril de 2011

En esta vida hay que hacer de todo....

Unas veces, para evitar que un cliente nos ponga un reclamacion, hay que echar mano de una elemental dialéctica, armandome de una paciencia de la que carezco. Otras, en cambio, basta con un destornillador, algo de forcejeo y asunto solucionado. Nunca sabes cual de las dos opciones es la correcta.
Amiguitos lectores, os pongo en antecedentes.
Solicitan mi presencia en información (¿por qué cojones la mía?) pues un amado cliente desea poner una reclamacion. Parto jubiloso hacia allí.
Al llegar, me encuentro con un sujeto altamente contrariado. Su cara es un poema y, expectante por la emoción, le invito a que me cuente lo que le pasa.
El hombre me dice que, al entar en la tienda, el personal de seguridad le ha parado pues, inocentemente, pretendía entrar en la misma con un casco de moto. Al no ser posible tamaña osadía (nunca sabes para que va a ser usado ese receptáculo), el vigilante le indica que puede depositarlo, previa insercion de moneda, en una de las taquillas que junto a la entrada reposan.
El individuo hace lo que le recomiendan y ase la llave de su casilla con una mano (no me especifica con cual), penetrando alegremente, y con suma tranquilidad, en el comercio. La llave está unida a un colosal llavero metalico,  el cual lleva impreso el número de la taquilla.
Al rato, cuando se dispone a salir, se da cuenta de que todavía conserva en la mano el llavero, pero no así la llave, la cual ha perdido en su itinerario por nuestro establecimiento.
El hombre, desconsolado, le hace partícipe de su desolacion al segurata, solicitandole un duplicado de la misma para poder abrir.
Y aquí viene lo bueno.
No tenemos duplicado de las llaves de las taquillas (al menos en ese momento)
El cliente, embelesado por las palabras del segurata, ladea lateralmente su cráneo para enfatizar el escepticismo y la malaostia que en ese momento le están subiendo por la chepa.
El vigilante, para tranquilizarlo, le acaricia el lomo y le comenta que el jefe de mantenimiento no está y que, hasta el día siguiente, no podrá abrir la portezuela de metacrilato para extraer de él su contenido.
Pero para el hombre eso no le sirve.
El ha llegado a la tienda en moto y, sin casco, no puede regresar, evidentemente, a su casa. Se expone a un accidente o, lo que es peor, a una multa.
Y allí permanece, irritado, esperando a que alguien le dé una solucion.
Y mientras espera, desea ponernos una reclamacion porque él ha perdido la llave (no nosotros), lo cual es irritante para mí (pues nosotros, en parte, no somos los causantes de la perdida).
Como no deseo discusiones orales, ni de ningún otro tipo, le pido al de seguridad que me acerque un destornillador, el más grande que tenga. Cuando este llega a mis manos, comienzo a forcejear con la puerta de la taquilla del cliente. Al ser el frontal de metacrilato, una especie de plástico (para los mas lerdos), tengo cierta holgura y flexibilidad para doblarlo hacia afuera. Y donde digo "cierta holgura y flexibilidad" me refiero a más de 15 minutos peleandome con la puta puerta, maldiciendo en 14 idiomas y sudando como un indio navajo
Al final, gracias a dios (es una expresion), consigo abrirla, obteniendo con ello una herida en mi mano izquierda (me hice un tajo considerable) y un cliente satisfecho.
Le tiendo el casco al hombre, el cual me agradece la accion pronunciando la frase "por lo menos te lo has currao", y se va hacia su casa sin ponernos la maldita reclamacion.
En fin, lo dicho, tenemos que hacer de todo para complacer a nuestros clientes, aunque en este caso cierta porcion de culpa la teniamos nosotros, al no disponer en ese momento de un maldito duplicado. Y parte de razón no le faltaba al pollo Calimero.
Un saludo al casco (no retornable)

domingo 24 de abril de 2011

Devolver sin preguntar

En muchisimas ocasiones me encuentro con clientes que, sin preguntar nada en el momento de la compra, devuelven un articulo porque creen que está defectuoso. Y cuando lo devuelven, tampoco tienen la precaucion de preguntar si el funcionamiento que ellos creen incorrecto lo es o no.
Me encuentro arreglando el lineal de DVDs lectores y grabadores, en la época en que todavía algo se vendía, cuando un cliente me aborda. Cuando empieza a hablar advierto por su acento que no es de por aquí (es, concretamente, de no sé dónde). Y me transfiere la siguiente informacion:
Hace unos días compró un lector de DVD y que, como funciona mal, lo va a devolver. De hecho, su hijo está en la cola del mostrador para proceder a plasmar esta acción. Él ha entrado en tienda para ver cual coge.
Mirandole fijamente a las orejas, le pregunto por el fallo que muestra el DVD, a lo que me responde que, con el mando del DVD, no puede subir el volumen a su tele.
-¡Vaya! -comento incrédulo -¡No me diga...!
Tras mis aspavientos verbales trato de iluminar si ignorancia, presagiando por donde van los tiros.
-Caballero, el mando de su DVD, ¿tiene botones para el volumen del televisor o para el volumen del DVD?
El sujeto me contempla contrariado.
-¡No, no!, en el mando pone TV, es para subir volumen a TV, no DVD....(que no te enteras, parece que me está diciendo)
-Bien, amado cliente, resuelta está duda, permitame que le formule la postrera cuestion, resolutoria de enigma... ¿Qué marca es su tele y qué marca es su DVD?
El hombre piensa que le estoy tomando el pelo. Y nada más lejos de la realidad.
-La tele es SHARP y el DVD es LG....
-¿Y...? -le digo - ¿No ve la respuesta al problema...?
Pues no. El tío no lo ve. Tengo que explicarselo.
-Si su DVD es LG y, en su mando hay una zona dedicada a subir el volumen al televisor, en la única marca de televisor que funcionará será con LG. Y usted tiene SHARP.... No le irá nunca....Al DVD no le pasa nada...
El individuo entreabre la boca.
Al momento llega su hijo. Acaba de devolver el puto DVD con lo que, maldita sea la gracia, mañana tendré faena extra restaurando y adecentando el aparato.
Le explico al chico el origen del problema (su ignorancia y su nula capacidad de lectura de manuales de instrucciones) y le invito a que, por favor, tengan presente lo que les he manifestado antes de adquirir cualquier DVD de la tienda.
Y, al no tener ningún DVD de la marca SHARP, dan media vuelta y se la piran, quedandome yo allí como un pasmarote estafermo (que quiere decir lo mismo)
En fin, santa paciencia
Un saludo a nadie

España, pais de pícaros y aprovechados

Era un dia de verano del año pasado. En los exteriores de la tienda hacía calor pero dentro, evidentemente, no. El bochorno, mi indignación, se produciría posteriormente tras la convensacion que trabé con una "adorable" pareja de 55-60 años.
Paso a relatar lo hechos.
Me encuentro cerca del mostrador de televisores. Mi compañera está ultimando la venta de una tele (una LG de 32", para ser más exactos e irrelevantes) a un dúo maduro. Realizada la factura y, supuestamente, clarificado todo lo que tiene que ser aclarado, se va a buscar el artículo al almacén.
Al estar próximos a ellos, oigo la conversacion que mantienen ambos pollos mientras esperan el advenimiento de su aparato:
-"¿...Y qué hacemos con la tele vieja?. Llamar al ayuntamiento para que vengan a recogerla es un problema..."
En estas disquisiciones se encuentran cuando, sin poder evitarlo, les abordo inocentemente, con toda la amabilidad que soy capaz, para, dado que han realizado una compra en nuestra tienda, ayudarles en lo que pueda y en la medida de mis posibilidades..
-Hola, perdón que les interrumpa. He oido lo que decían y, para solventarles el problema, si lo desean, pueden trer la tele vieja aquí. Nosotros nos podemos encargar de llevarla a un lugar para su reciclado....
Y sin dejarme apenas respirar, el tío, abriendo los ojos de par en par, me espeta rápidamente:
-"¿Y cuanto me dareis por ella?
Cágate lorito.
Menudo tío interesado. Si es que, no se puede ser bueno. Intentas ayudar a alguien y, joder, te quitan las ganas a hostias.
Construyendo con cierta rabia la mejor de mis forzadas sonrisas, le transmito al oportunista cliente que, de darle pasta por solucionarle el problema, naranjas de la china. Que si la quiere traer, que la traiga. Y, que si no, que se la meta por el culo (esto último casi se me escapa).
Veo llegar a mi compañera con la tele, les saludo con las orejas y me evaporo de la escena raudo, no sea que me pidan dinero por conversar con ellos.
Maldita sea mi estampa.
Un saludo a los reclicadores oficiales

jueves 21 de abril de 2011

Sutil indirecta al gobierno....

El otro día, por aquello de estirar un poco las piernas, se me ocurrió ir al curre caminando, lo cual hacia tiempo que no hacia (me refiero al caminar, no al currar, por suerte).

Cual turista papanatas, fui plasmando en instantaneas lo que llamaba mi atencion durante ese periplo, reteniendo en mi memoria dos curiosas estampas.

La primera fue la sorprendente imagen de una tienda de chinos cerrada, clausurada, con el letrero de "se alquila local" adherido a su persiana metálica.

Que una tienda de chinos (un bazar de los antiguos "todo a cien") cierre es chocante, y es, quizá, un mal presagio de lo que todavía se nos puede venir encima.

Al rato, todavía carcomido por la vision, me topé con un perspicaz slogan pintarrajeado en una caseta. El letrero, por si no se aprecia bien en la foto, decía "De creer a crear solo hay 1 letra de diferencia".

Vaya.

La critica subyacente que encerraba, y encierra, la pintada generó burbujitas de tensión en mi cerebro e hízome recapacitar sobre la maldita situacion actual.

En fin, lamento la digresion que supone este post con respecto a los post habituales que realizo, pero no he podido sustraerme.

Un abrazo al matojo de hierbas verdes que asoma frente a la caseta.

martes 19 de abril de 2011

3 años despues...

Cada vez que acudo a la reclamacion de un cliente suelo poner los cinco sentidos en ella para que, si es inverosimil o retorcida, pueda recordarla 5 o 10 minutos despues y transcribirla a una libretita que llevo pegada a mi trasero.

Si no tuviera la precaucion de hacer esto, con mi exigua memoria de pez apenas podría recomponer historia alguna en este diario electrónico de a bordo
Y dicho esto paso a la acción.
Me llaman del mostrador de informacion para que atienda el extraño caso de un hombre, el cual está peticionando que le hagan una factura de un ticket (cosa harto habitual) pero sin obtener resultado alguno por parte de los allí presentes. Sin entender el motivo de la negativa, me acerco intrigado.
- Digame, señor, ¿qué le sucede?
-Pues nada, que quiero una factura y la chica no quiere hacerla...
Arqueo las cejas. No tiene sentido que no queramos hacer una factura de un ticket. Consulto con mi compañera.
-Pues sí, el cliente quiere una factura de ese ticket, pero no puedo hacersela....
-¿Y eso? - pregunto
-El ticket es de hace 3 años y 3 meses. Despues de pasado un año, no puedo hacer factura de un ticket. Administracion nos lo tiene prohibido por motivos contables.
Vaya. Desconocía ese dato.
Me acerco al cliente e intento explicarselo.
-Caballero, el tiempo máximo en el que podemos hacer facturas de ticket es de un año. El suyo es demasiado antiguo....
-¡¡ Pues necesito la factura !!! -insiste el cliente
Confuso, le peticiono más informacion
-Señor, no entiendo para que desea usted una factura tres años despues de haber comprado, de haber comprado.... -agarro el ticket y compruebo que lo que el cliente compró era una tele Philips- un televisor. La garantía legal es de dos años.....
-Si, si, eso ya lo sé, pero el técnico me ha dicho que me la vendisteis "mal", que solo una entre mil sale defectuosa, que ya venia mal cuando me la disteis....
Caramba. Por lo visto se le ha estropeado su tele (voy atando cabos), la ha llevado al técnico y este, en un alarde de grandilocuencia resolutiva, le expone su teoría, totalmente reveladora para una mente estrecha.
-Pero sigo sin comprender, caballero, para qué diantres quiere usted una factura.... si no le entra la reparación en garantía...
-Para el seguro -me responde.
-¿Para el seguro? ¿Qué seguro? ¿Esta usted seguro? -me atrevo a bromear.
- El seguro de mi casa...
-Pero para eso no hace falta factura. Con el ticket, que usted perfectamente conserva, ilustrado mameluco, ya le basta...
Y mientras conversaba con el palurdin, le iba dando vueltas a lo bocazas que puede llegar a ser un técnico, aunque el de Philips que yo conozco es bastante profesional
-Y digame, retorcido cliente, ¿a qué servicio técnico ha llevado usted la tele?
-Al de mi localidad...
-Pero allí no hay servicio tecnico oficial....
-No, no, si no es el servicio tecnico de Philips. Es uno que arregla de todo..
Joder. Lo que cuesta extraer la informacion a los clientes. Si no formulo bien las preguntas, siempre se quedan datos en el tintero, aunque en la resolucion de este caso sean irrelevantes.
-Señor pollo, un servicio tecnico no oficial no puede dictaminar tan alegremente el origen de un problema, no está legitimado para ello y no posee la experiencia suficiente para calibrar....
Da igual. Detuve mi alocucion pues el fulano estaba poniendo cara de acelga.
-En fin, amable cliente, no le podemos hacer factura por lo dicho anteriormente. Sigo sin entender para qué la quiere pero, insisto, no puedo hacer nada mas por usted....Buenas tardes.
Ya casi resignado, y realizando ademán de pirarsela, el sujeto pronuncia la lapidaría frase de cierre que todos los clientes ansian decir, aunque ésta me sonó muy rara:
-"En Erosky me la hubiesen cambiado"-
¡¡ Anda la osa !!
¿Y que tiene que ver Erosky en todo esto?.
No pude morderme la lengua, a sabiendas que podría enrocarme y prolongar una situacion absurda, y le espeté con la máxima moderacion de que he sido capaz hasta la fecha:
- "Señor, permitame que lo dude".
Y me fuí.
No puso reclamacion, no me llamaron al orden, no se llevó la absurda factura, no sucedió nada, solo una conversacion fatua y descabellada.
Un abrazo al técnico.

lunes 18 de abril de 2011

PC City, arrasado


Parece que el final de una historia ha llegado.

Durante varios años, cada vez que me acercaba a PC CITY a chequear precios, una sensacion de apesadumbramiento se apoderaba de mi persona.

Entraba a la tienda acojonado, temeroso de que descubrieran mi identidad secreta de cotejador, y me dedicaba a deambular por los pasillos de la misma, desconcertado por la casi total ausencia de clientes. Disimuladamente, anotaba aquellos precios que, por alguna razón, llamaban mi atencion pero, casi siempre, lo que más la convocaba era lo mentado, la carencia de parroquianos compradores. Eso sí, vendedores, los que quisiera.

Pero este sabado 16 de abril algo cambió.

Me encontraba colocando unos discos duros en el lineal cuando, mareado como un pato, se me aproximo un compañero totalmente alucinado:

-Tio, vengo del PC CITY y está petao de peña y, lo más flipante es que está totalmente arrasado.

-¿Comorr? - inquerí asombrado.

-¡Que sí, tío, que sí!. Las colas para pagar llegan hasta la otra punta de la tienda. Alucina pepinos.

Y de súbito, como a House cuando le sobreviene la revelacion que resuelve el caso, comprendí de qué diablos me estaba hablando. Esa mañana todos los medios de comunicacion se habían hecho eco de la noticia: PC City anunciaba que se iba de España y cerrada todas sus tiendas. Tamaña publicidad gratuita había causado en el inconsciente colectivo unas ansias desmesuradas de aprovecharse del moribundo, de buitrear las migajas que le pudieran quedar al todavia caliente cadaver, de comprar todo lo que pudieran arramblar con la excusa de un descuento por clausura.

Y lo más gracioso era que, desde el lunes, en la entrada de la tienda (y en su página web), un letrero vociferaba a los que lo quisieran leer que PC CITY descontaba, al pasar por caja, un 25% de la compra en todos los articulos. Y el efecto del mismo había sido mínimo.

Ese lunes me dejé caer por la tienda y estaba casi como de costumbre. Digo casi porque en lugar de la clasica ausencia de elementos distorsionantes llamados clientes me topé con una desconocida abundancia de compradores, concretamente 5, lo cual, para lo que yo estaba aclimatado a ver, era una cantidad ingente.

Pero lo de este sabado podía considerare de hecatombe.

Cuando entré en la tienda la cola de caja se había reducido ostensiblemente (apenas unas diez personas), pero el trasiego de clientes me causo hondo pavor. No dejaban de entrar individuos, parejas, familias, a la caza de una oportunidad, oportunidad cada vez más escasa debido al exterminio de artículos.

Para dejar constancia de la ferocidad y rapiña del españolito ante una oportunidad de compra, sirvan estos ejemplos:

a) los lineales de portatiles estaban arrasados, no quedaban ni los de exposicion (ver fotos)

b) el mural de TV estaba tiritando, pues apenas permanecían en el 15 o 16 aparatos ( de los 60 que llgue a contar en su momento)

c) los visitantes se comportaban como zombies, arrastrandose de un lugar a otro con cara de angustía.

Tras regresar a mi tienda y narrar lo que ya sabian, un colega me informó de ciertas conductas generadas por clientes.

a) un tío se presentó el lunes mismo solo abrir la tienda para llevarse todas las Playstation 3 que tuvieran. Un 25 % de descuento, en un PVP que marca Sony y que no te da margen, es una ganancia segura

b) unos clientes, el propio sabado por la mañana, querían un descuento adicional por llevarse un articulo de exposicion. Malditas ratas. El vendedor, sacando un pundonor de donde solo había amargura, les dijo que si no bastaba ya con ese 25%. Si ellos no lo querían, otro se lo llevaría. Callaron como perras y adquirieron el articulo.

c) Otro aprovechado quería que, al adquirir no se qué articulo, le regalaran un cable valorado en 25 €. Al negarse el vendedor, el mamonaceo-sabandija le espeta a éste "y a vosotros que más os da, si vais a cerrar....". Para darle dos ostias.

En fin, que está claro que a la peña le gusta hacer leña del arbol caído.

PC City, descansé en paz.

Un saludo a los estantes vacios.


PD: cuando retorné a mi tienda me puse a recomponer mi lineal de discos duros. A los dos minutos, se me pegó un cliente ladilla-preguntón y no cesó de interrogarme. Que qué chunga la cosa, que qué disco duro le aconsejaba, que qué tienda iban a poner ahora en lugar de PC CITY, que si le podía yo decir el nombre de la tienda...... Arqueé las cejas, le perforé con la mirada y me metí en el almacen, pensando para mis adentros lo miserables que pueden llegar a ser algunos.

viernes 15 de abril de 2011

Efecto compensacion en Carrefour


Esta mañana me he acercado al Carrefour de mi localidad. Hacia un año que no iba y, la verdad, me encontraba nervioso y expectante por lo que allí me pudiera encontar. El blog "Harto de Carrefour", magnifica plasmacion de la desesperacion del gigante frances, habia puesto en alerta mi sistema límbico, con la amigdala al frente, y estaba realmente atento a lo que el interior del recinto me pudiese deparar.

Tras franquear la entrada, me dirigo a la sección de television, lugar donde suelen ubicar liquidaciones de artículos variopintos. Los colocan encima de una pila de palets, para que dé más sensacion de oportunidad. A los pocos instantes de escarbar entre las cajas, llama poderosamente mi atencion una traductora Franklin. Esta nueva, con el blister intacto, y al módico precio de 5 €. Me la llevo. Desestimo el resto de articulos frunciendo levemente el ceño.

Prosigo mi deambular por la zona aproximandome a la seccion de informatica. Al instante detecto otra oportunidad. Han colocado un letrero amarillo vertical con las palabras "ultimas unidades" en la parte final de un lineal, lugar que está atestado de maletines de portatil al ínfimo precio de otra vez 5 €. Los hay de todos lo colores y sabores, algunos de ellos incluso con raton de regalo. No puedo sustraerme y agarro dos maletines, no sea que, mientras me lo piense, alguien me los quite.

Contento como una gamba por mis estupendas adquisiciones, recorro el lineal de cabo a rabo preguntandome cuan desesperados estarán por las ventas al liquidar tan fastasticamente estos artículos. Tambien me interrogo a mi mismo sobre la forma en la que compensarán las perdidas, pues está claro que de alguna manera tienen que hacerlo (es evidente que los liquidan porque son articulos de baja rotacion y de los que, ademas, solo quedan unidades sueltas, imposibles de colocar satisfactoriamente en un lineal)

Y al instante, de sopetón, se disipan mis dudas.

En una esquina, colgados como bolsas de patatas fritas en un kiosko, se revelan ante mí unos coolers de Belkin a un precio escandaloso. Los han etiquetado a 27,90 €, un autentico disparate pues en mi tienda los tenemos a 17,90 €.

Doy un paso atras, para observar mejor tamaño desproposito, y me choco con unas cestas metalicas, una especie de cubil aloja ofertas. Y, en su interior, otra barrabasada. Un artículo que su precio normal es de 7,90 € ellos lo han colocado a 12,90 € (no recuerdo el articulo en este momento pero sí recuerdo la enorme diferencia que tenia)

Así pues, estimados amiguitos, el efecto compensatorio de Carrefour, ha quedado desvelado. Lo que pierden por una parte, lo ganan por otra, estrategia elemental de todo comercio pero que en Carrefour me produce una especial efervescencia en el paladar, sobre todo porque unas veces compensan cristalinamente (exhibiendo el precio) y otras atentan a la paciencia de los clientes con errores constantes al cobrar los artículos (como desvela el blog antes mentado)

He de destacar, por triste, la notable ausencia de público. En la seccion de TV no me topé con nadie, y en la de informatica, tampoco. Algo más de movimiento habia en alimentacion. Tambien puede ser debido a la hora (13:25 h). Para más casualidad, en cajas, la persona que estaba pagando antes que yo, y la que pagó despues de mí, eran trabajadores del propio Carrefour (la cajera no dejaba de darle al pico)

En fin, un panorama a todas luces desolador.

Pero se puede extraer un lado bueno: las liquidaciones.

Un saludo

miércoles 13 de abril de 2011

¿Cartucho de tinta en mal estado?

Me llama mi compañera de información muy irritada. Un proyecto de hominido compró hace dos meses un cartucho de tinta y, segun él, se lo vendimos "roto". Con los modales de un gorila lobotomizado exige, sin mediar más explicacion o súplica, que le demos inmediatamente otro. Cuando mi compañera intenta explicarle que sin embalaje, con ticket de hace dos meses y con el cartucho mas deteriorado que su cerebro no se puede peticionar cambio alguno sin más explicaciones, el altanero pollo comienza a bramar como un cenutrio. "Que me des otro, tía...!" espeta el barriobajero sujeto una y otra vez.

Mi compañera, viendo venir al mastodonte, opta por llamarme.

Cuando me acerco al mostrador el hombre, de unos 25-30 años, me dice que se lo hemos vendido roto, que ha estado en el extranjero (refiriendose a su persona) y que se lo cambie. Pregunto por la hipotetica posibilidad de que el cartucho haya sido mal introducido en la impresora a lo que el tío me responde que "su informatico, que no tiene otra tarea que poner cartuchos, le ha dicho que es un defecto del mismo", lo cual, por lo visto, es una verdad universal y que no admite discusion alguna. Le recuerdo al sujeto que su impresora tiene 5 oquedades para los consumibles, 2 de ellas para el cartucho negro (negro normal y negro fotografico), pero insiste en que "su informatico" (que debe ser el mismisimo Jobs) sabe cien por cien lo que hace.

En circunstancias normales, le hubiera enviado a tomar por culo en 3 segundos , dado, sobre todo, por sus modales y por la historia en sí, pero, tal como está el patio de ventas ,y al no tener ningun problema en devolver el cartucho al fabricante, tomo la determinacion de cambiarselo, no sin antes afearle su rastrera y abyecta conducta para con mi colega, la cual me ha producido una profunda irritacion en el colon (me refiero a su conducta, no a mi compañera).

El hombre agacha las orejas, asiente con la mirada (deseoso de la permuta), y procedo al cambio. Tras todo esto, me largo a mi casa a comer.

Y la verdad es que, al escribir estas lineas, el regusto que me ha dejado este incidente es negativo. Tengo severas dudas sobre mi actuacion

La forma de transmitir una queja, aunque creas que tienes toda la razon del mundo (y dos planetas más) no te legitima a tratar como basura a un vendedor, que, recordemos, es una persona. Quizá debería haberle enseñado la puerta y dirigirle hacia el vano de la misma que conduce al exterior.

En fin, no quiero romperme más la cabeza. Ya no tengo tiempo, ni ganas, de devanarme los sesos.

Un saludo al cerebro del sujeto, que estará paseandose lejos de su dueño.

martes 11 de mayo de 2010

Peliculas porno

Si algo me ha enseñado este trabajo de vendedor es que nunca, nunca, tienes que dar una cosa por sentado. Y, por añadidura quirurgica, que la gente nunca, nunca, dejará de sorprenderme.
Este sabado pasado, al entrar en mi turno de tarde en la tienda, una fascinante anecdota me aguardaba. Me la contó el compañero que la tuvo que padecer en sus carnes.
Expongo los hechos.
Para que los potenciales clientes puedan comprarnos teles es necesario que éstas estén encendidas y, por supuesto, recibiendo la mejor calidad de señal posible. Para ello solemos tenerlas todas conectadas a Digital plus HD (alta definicion), o, en ocasiones, a un blu-ray. Todas las teles, al unisono, ofrecen al sufrido humano que las contempla, la misma señal, repetida fielmente a través de una caterva de ocultos spliters.
El espectaculo que ofrecen todos encendidas y con la misma señal es majestuoso, pero a veces, como en esta ocasion, puede ser traicionero.
A eso de las cuatro de la tarde llaman a mi compañero desde el mostrador de entrada. Un mujer, histerica como una perra (perdón por el simil), pide a gritos la presencia del gerente, sin definir exactamente el motivo de su demanda. Al no estar este presente , mi colega se aproxima a los breves instantes, algo intrigado, con la mejor de sus caretas impresa en el rostro.
La mujer se encontraba ya rellenando una hoja de reclamaciones (no podía ser de otra forma). Al identificarse mi compañero como solventador de sus problemas, detiene su escritura y prorrumpe en un alocado discurso moralista. Por lo visto, al comparecer en la seccion de televisores con la intencion de adquirir uno, había contemplado estupefacta imagenes porno que estaban siendo vomitadas por los mismos. Segun ella, estabamos emitiendo una pelicula porno ( "le estaban succionando el cacharro a un hombre") en horario infantil, lo cual era intolerable, humillante y perverso. La escena, además, había sido visualizada por su hijo, de 7 años, y el trastorno ocasionado en su retina dificilmente podia subsanarse con una simple disculpa o amonestacion.
Tras escuchar largo y tendido las alocuciones de la ofuscada mujer mi compañero comenzó su turno de réplica.
Le explicamos que no somos dueños de los contenidos que ofrecemos al publico, solo de los dispositivos de visualizacion. En ese momento estaba sintonizado el anteriormente mentado Digital Plus HD, canal 111, y, por lo visto, la peli que emitian era algo subida de tono, pero que en ningún caso era porno y que, de habernos ella dicho que le molestaba, instantaneamente hubieramos cambiado de canal (de hecho, en prevision de males mayores, ya lo habíamos hecho)
La hizo participe de su malestar por semejante afrenta, le aseguro que nunca jamas de los jamases volveriamos a poner ese canal y que, por favor, no nos denunciara a la Censura (esto último, evidentemente, no se lo dijo).
La mujer, algo más calmada, desistió de ponernos la reclamacion, nos recriminó nuestra falta de tacto por semejante acción, y desapareció, junto con su niño y su marido, por la puerta.
Por lo visto la maldita pelicula que la mujer habia visto, un fragmento, era la de "Millenium", la cual, segun me han comentado, sí tiene escenas fuertes, pero no explicitas.
Siempre intentamos tener controlados todos los frentes pero, visto lo visto, es imposible, siempre se nos escapa el más inverosimil.
Desde este sabado ya no podemos sintonizar el canal 111 (orden de gerencia al haberle alguien ido con el chivatazo)
En fin, nadie es perfecto.
Un saludo al cacharro que estaba siendo succionado