domingo 26 de abril de 2009

Mala interpretacion

Esta anecdota sucedió hace unos 10 años, pero marcó mi ánimo durante mucho tiempo. El otro día tuve la ocasion de volver a utilizar la frase que usé en esa anecdota, con, evidentemente, otro cliente, y pude liberarme, ligeramente, de mis miedos y terrores nocturnos.
El incidente fue el siguiente.
Me encontraba en el lineal de lavadoras, contandolas mentalmente una y otra vez para pasar el tiempo, cuando una pareja joven, ambos de etnia gitana, me abordan.
Por lo visto, al menos eso entreveí de la farragosa explicacion que me estaba dando el sujeto, querían una lavadora, pero la deseaban muy especial.
Alternando palabras imposibles con entonaciones turolenses, pude entender que, tiempo ha, habian adquirido una lavadora (en otro establecimiento) y que les había dado problemas (nunca sabré si estos eran reales o producidos por el desconocimiento de los usuarios).
Ahora, en este momento, querían comprar otra, pero tenía que garantizarles que no les diera "ni un solo problema".
En ese momento, henchido de una locuacidad verborreica momentanea, no se me ocurre otra cosa que decirle al sujeto la siguiente frase, la cual, bien explicada, tiene su razonamiento lógico:
-Si no desea tener problemas con ningún aparato, no compre ningún aparato.
La explicacion de la sentencia, al menos para mí, tiene una coherencia aplastante.
Cualquier producto manufacturado o producido por humanos es susceptible de que pueda fallar. El fallo es inherente al producto. Las posibilidades de fallo siempre existen ante cualquier producto (en mayor o menor proporcion segun la "calidad" del mismo) y la única forma de no tener ningun problema con ningun aparato es, evidentemente, no tener ningun aparato.

Toda esa explicacion estaba contenida en la frase pero, lamentablemente, el cliente lo interpretó de otra forma.
Y, mirandome de forma pendenciera, el hombre, enojandose por momentos, me replicó con la siguiente frase:
-Pues menudo vendedor eres tú...
Y agarrando por la muñeca a su pareja, se dieron media vuelta y, como si les hubiera dicho que no eran hijos de su madre, desaparecieron irritadisimos (al menos él) de la tienda
Y no los volví a ver.
Siempre quise poder explicar el sentido de esta frase a alguien que me diera la oportunidad para ello.
Y al fin pude conseguirlo.
Fue con otro cliente, en otra tienda y en otras circunstancias, que quería un tdt y que me formuló la pregunta con los mismo terminos que el objeto de mis pesadillas:
-Quiero un tdt que no me dé problemas
Utilicé la lapidaria frase, se la expliqué al individuo, este la entendió, me compró un aparato y se fue.
De momento, asunto zanjado
Adios terrores.
Un saludo

¿Gato encerrado?

Hace 4 dias aconteció un hecho que me erizó los vellos de mi inexistente flequillo.
Una pareja de dos nos compra un televisor de 40" de ultimisima generacion. El televisor, un SONY, no llevaría ni una semana en la tienda, junto con otros 10 igales que habiamos adquirido para paletizarlos.
Al dia siguiente de la compra, mi compañera de informacion me llama alarmandome sobre el hecho de que esos clientes se encontraban en el mostrador con la pretension de devolver la tele, argumentando la manida frase de que "no se ve bien". Le digo que la encienda, que la pruebe y que, de ser cierto el mentado fallo, que les diga que se la cambiamos sin problemas (pese a que el 99,99 % de los fallos son achacables a una defectuosa recepcion de la señal de antena).
A los dos minutos me vuelve a llamar.
El televisor, efectivamente, no se veía bien, y la causa es, por desgracia, una rotura interna de la pantalla.
Raudo, me presento en el citado mostrador.
La tele, encendida sobre el mismo, tenía un evidente castañazo interno en el panel.
Aturdido, pregunto a la pareja si saben algo de ese golpe. Me dicen que no saben nada del asunto, que la tele venía así, que si soy de Cuenca y que no la quieren.
Me acerco otra vez al aparato. Intranquilo, lo miro y lo remiro con lupa. No lo veo claro.
El embalaje está en perfecto estado, lo cual me induce a pensar que, a lo mejor la fractura proviene de cierta presion ejecutada por las manos inexpertas de la pareja. Les consulto sus pretensiones (yo pensaba que lo único que me iban a solicitar era un cambio de tele) y mi nivel de inquietud asciende trece peldaños: no desean la tele, ni la misma nueva ni otra distinta, ni de otro tamaño. Solo quieren la devolucion integra del dinero.
El asunto cada ver se plantea más turbio.
Les hago participes de mis dudas. ¿Si ayer deseaban, anhelaban, querían, una tele, como es que hoy, un día despues, ya no conservan ese objetivo?.
La peregrina respuesta que me dan es que son de fuera (una localidad que dista ¡¡10 km!!), que les parece grande (tengo 70 televisores mas pequeños donde elegir) y que no tienen tiempo en ese momento de seleccionar otra.
Sigue sin cuadrarme el asunto.
Llamo, por via de urgencia, al proveedor y le narro el incidente. El astuto pollo me dice que apage la tele y que acerque mi hocico a la pantalla a la busqueda de algun evidente rastro de golpe externo, el cual demostraria la participacion de ambos en el entuerto.
Lo hago pero, muy a mi pesar, no atisbo nada.
Los minutos pasan y mi nerviosismo aumenta con ellos. No sé que hacer. Vuelvo a preguntar a los clientes, esta vez de forma más directa y utilizando la palabra sinceridad ecuménica, si le han dado algun tipo de golpe o presion a la pantalla. Siguen negandolo, presionando esta vez a mi menda para que les devuelva ipso facto la pasta.
Alguien dijo una vez que todo individuo con patas es inocente hasta que se demuestre lo contrario y, dado que la habian comprado el dia anterior, y que, aparentemente, no podía incriminarles de ninguna forma, al final claudico y les devuelvo el dinero contante y sonante.
Al instante, desaparecen ambos, cogios de la mano, por el parquin del exterior de la tienda.
Y la duda, la pavorosa duda, sobrevuela sobre mi cabeza. ¿Me habran dado gato por liebre? ¿Tendrá gato encerrado este asunto?
La solucion ,cuando intente devolver yo la tele al proveedor.
Un saludo a todos (pareja problematica incluida)

domingo 5 de abril de 2009

Apoyo a Privateer

El sabado 4 de abril, Privateer, artifice de uno de los mejores blogs de incidencias / anecdotas con clientes (EL LISTILLO INFORMATICO), publicó la siguiente entrada, que copio y pego desde la memoria cache de GOOGLE.
En ellas pide, aturdido por la bestialidad de un compañero suyo llamado PACO, unas obligadas por la fuerza excusas para calmar la ira desmesurada e incontrolada del citado hominido.
La pagina de PRIVATEER, por motivos de prudencia, ha desaparecido, pero me encuentro con la necesidad moral de darle TODO MI APOYO, y de que, quien no haya podido leerla, pueda hacerlo aquí.
Es lamentable que, cavernícolas como el tal PACO, sigan sueltos por estos mundos de Dios. Mentes cerradas, unilaterales, oligofrénicas y cafres como ésta deberían ser carne de psicoanalista, a la vez que debería ser denunciado por amenazas y conducta violenta.
En fin, ahi va el copy and paste

Pidiendo Disculpas

sábado 4 de abril de 2009

Eran las 17:00 de la tarde del sábado día 4 de abril de 2009, cuando aparece EN MI CASA un cartel colgado en la puerta que dice lo siguiente, tal y cual lo transcribo:

"HIJO DE PUTA LLAMAMÉ QUE TE VOY A BUSCAR SOY EL PACO YA SABES DE QUE ES LLÁMAME Ó TE BUSCO SOY TU COMPAÑERO CABRON."

Visto este cartel salgo a la calle y me encuentro con mi compañero de trabajo de la entrada "El Desagradecido" en la puerta y con un palo de billar en la mano. Diciéndome de todo y despotricando (pongo un hipervínculo a esta palabra, por si ALGUIEN no la entiende) a diestro y sieniestro. Amenazándome delante de mi hijo y de mi mujer, mi cuñada y mi suegra y llamándome absolutamente de todo. Hasta aquí yo no entendía nada y lo más que conseguía entender era no se qué de la página. Yo insistía y le conminaba a que dejara el palo para que intentáramos hablar de forma civilizada, pero él no atendía a razones y yo no comprendía a que venía toda esta historia.

Finalmente he entendido de donde venía su cabreo. Probablemente el mismo que yo tuve durante ocho meses para que me pagara el maldito antivirus, sólo que yo, educadamente intenté en varias ocasiones hablar con él y no fui en ningún momento a su casa con un palo de billar en la mano.
La cuestión es la siguiente... este señor quiere que yo pida disculpas públicamente y que borre dicha entrada. Yo personalmente no creo que deba hacerlo, ya que "El Listillo Informático" es, en muchas ocasiones; una fabulación de lo hechos acontecidos. Para que lo entiendan las mentes simples, explicaré que yo en NINGÚN MOMENTO he dado nombres y que evidentemente si que me basé en su historia, pero... que también evidentemente las cosas están exageradas para darle una mayor adicción el relato.
Yo desconozco la vida personal de este hombre y creo que es evidente que todo lo que pueda tratar de este tema es fabulado.
Todo y con eso y a pesar de no estar en absoluto de acuerdo con que vengan a mi casa con UN PALO DE BILLAR y amenazándome delante de mi familia, ya que dicen que rectificar es de sabios y yo me tengo por uno por lo menos en potencia, digo desde aquí que como no quiero que mi hijo me encuentre con la cabeza abierta cualquier día de estos. PIDO DISCULPAS por inventarme una fábula como esta, y quiero decir que aunque en la base del escrito se encuentre quien ya (a estas alturas) todos sabemos, en ningún momento yo he dado nombres, ni características, ni nada parecido y que se trataba simplemente de un escrito más.
Vuelvo a insistir en que no ha sido mi intención nada más que escribir alguna cosa divertida y que en ningún momento he querido insultar, como tampoco en ningún momento he dicho nada que SEA MENTIRA, simplemente se trata de una exageración de lo hechos para darle más resonancia al RELATO, porque al fin y al cabo se trata sólo de eso... un relato.

Si el lunes me encontrais con la cabeza abierta, preguntadle a Paco.

Un saludo :-)

Privateer

Carencias expresivas

Me encontraba tan tranquilo junto con una compañera sintonizando una tele de exposicion cuando, aparecido de la nada, se materializa un individuo frente a nosotros con nitida expresion facial de querer realizarnos una pregunta.
Tras el susto inicial, ejecuto la caracteristica mueca de afirmacion para que el cliente suelte prenda, y, sin comerlo ni beberlo, me asesta la perla del día:
- Quiero informacion sobre esos aparatitos que ahora se van a meter dentro de la tele....
Y se queda tan pancho.
Mi compañera y yo, semi acostumbrados a la inexactitud expresiva de ciertos clientes, nos miramos a la cara ligeramente pasmados, procediendo prestos a interrogar al gañan.
-¿...Aparatito para meter dentro de la tele....? , ¿No se referirá a un sintonizador de TDT?
Es entonces cuando el gesto y ademán de extrañeza se materializa en el rostro del cateto.
-Pues no sé...Es para ver más canales....
Nuevamente nuestra intuicion había dado en el clavo.
Lo cierto es que, en más ocasiones de las esperadas, los hipotéticos compradores, a la hora de transmitirnos sus deseos de compra, hacen uso de parrafadas turbias, con ideas vagas, y somos nosotros, pobres vendedores agobiados, los que tenemos que rellenar sus carencias expresivas con perspicacia a mansalva, lo cual no es moco de pavo.
Mi compañera, diestra en el asunto, se lo llevó para la zona de tdts, mientras yo proseguía con la sintonizacion del televisor.
Otra frase para la posteridad

sábado 7 de marzo de 2009

Revelando la obviedad

Sé que debería estar ya acostumbrado, pero, aunque llevo muchos años en la distribucion, los clientes, y sus fantasticas preguntas, no dejan de sorprenderme.
Para muestra, dos botones:
UNO: En la exposicion de televisores, al lado de cada uno de ellos, tenemos perfectamente ubicado un cartel con el precio y caracteristicas del articulo. Evidentemente, lo que más se ve es el precio y, por lo visto, es lo único que atisban los atorados consumidores, no acertando a interpretar la informacion que, por básica que sea, incluye. Cada cartel empiea siempre con la misma informacion: la resolucion del panel. Se me aproxima un cliente, mientras le quitaba el polvo a un aparato, y, señalandome dos televisores practicamente identicos, me formula la siguiente e inquietante cuestion:
-Oye, ¿qué diferencia hay entre esta tele de 768 lineas y esta otra de 1080?
Dudé unos instantes. No sabia a ciencia cierta si la pregunta tenía trampa o qué. La respuesta era, evidentemente, obvia (la diferencia era el numero de lineas).
-Pues que una tiene 768 lineas horizontales de resolucion y la otra tiene 1080.
-Ah, vale - me responde, y se aleja de la escena como si le hubiese dicho la hora...
Preocupante.
DOS: Me encuentro en la zona de soportes de television. La diferencia entre unos y otros, al menos para mí, es totalmente irrebatible y manifiesta (en unos la tele queda totalmente pegada a la pared y en otros el aparato sobresale en mayor o menor cuantía de la misma). Se me acerca un señor y, señalandome dos soportes, me pregunta por la diferencia entre ellos.
Algo alucinado, pero muy correcto en las formas y totalmente exento de acritud, le digo que la diferencia es la aparente, que lo que ve es lo que hay, que la desigualdad tiene que verla él mismo. Con ello no pretendía escabullir la respuesta sino forzarle a que la viera el mismo. Esta técnica que a veces utilizo es un vestigio que todavía me queda de cuando yo era maestro de escuela e intentaba que los alumnos utilizaran su cabeza para algo más que llevar pelo.
Al cliente no le gusta mi abierta respuesta, no la entiende, se mosquea y comienza a soltarme un discurso moralista.
-Oye, tu verás muy clara la diferencia pero yo no. Si todo fuese tan facil no harían falta vendedores. Si estás aquí es para ayudarme.....
Intento hacerle comprender la utilidad de mi estrategia (si el cliente descubre por sí mismo las diferencias las recuerda mejor), pero no hay tutía. El tio sigue que sigue con su monserga machacandome la moral.
-...menuda respuesta me das, así no creo que vendas mucho, para el carro que vas muy acelerado....
-Señor, disculpe -le interrumpí-. Mi intencion era honesta pero veo que la ha tergiversado.
Y le explique las obvias diferencias que tenian esos dos malditos soportes.
En fin, uno nunca sabe como acertarlo. A veces lo haces con la mejor intencion del mundo, y te sale el asunto por peteneras.
Un saludo

viernes 6 de marzo de 2009

Normativa para el pago con tarjetas de crédito

El anterior post ha sido muy movidito en cuanto a comentarios, lo cual me ha llevado a rastrear en la red la posible normativa para el pago con dinero de plástico (tarjetas de crédito y/o débito) en comercios, además de la que ya poseiamos en nuestro establecimiento.
En primer lugar debo aclarar que al leer la que usabamos en la tienda he sentido un profundo golpe en el pecho, concretamente en el derecho. Se trata, simplemente, de dos reales decretos que aluden al DNI y al pasaporte, pero que no los vinculan en ningun momento con el pago con tarjetas. Los documentos son el Real Decreto 1553/2005 del 23/12/05 y el Real Decreto 896/2003 del 11/07/03.
El segundo lugar, y antes de ir al grano, considero que toda esta algarabía se solucionaría si aplicaramos el sentido común, el cual, como todo pollo con orejas sabe, es el menos común de los susodichos.
Tras varias horas de indagacion, con mucho vacio legal en la búsqueda, el documento mas esclarecedor lo he encontrado en este enlace. Es un analisis de la revista Consumer, el cual, visto lo visto, y, aunque no vincula nada a ningun decreto ni ley, es el más nítido y revelador. El resumen sería el siguiente:
Desde el punto de vista del titular de la tarjeta como consumidor, el problema de la identificación se inicia con la obligatoriedad por parte del comerciante de verificar la identidad del cliente. Esta proviene del contrato que el vendedor establece con la entidad bancaria que le suministra la posibilidad de efectuar los cobros a través de tarjeta. El banco obliga en sus cláusulas a que el establecimiento comercial verifique que el portador de la tarjeta sea su titular legítimo. Esta obligación no se cumple mediante la mera comprobación de firmas, por cuanto las mismas no suelen ser idénticas.
Por esta razón se considera imprescindible que quede acreditada la identidad del titular en lo que constituye una obligación del establecimiento y una carga para titular de la tarjeta. El titular, si no lo desea, no tiene por qué identificarse. Ahora bien, si no lo hace no podrá utilizar la tarjeta como medio de pago. Se llega a una situación absurda. Si no se quiere enseñar el carné de identidad, la única posibilidad que queda es pagar en efectivo.
Existen una serie de puntos que el comerciante debe seguir escrupulosamente para efectuar el cobro perfecto mediante tarjeta:
-Pedir el Documento Nacional de Identidad (DNI)
-Cotejarlo con la tarjeta
-Comprobar que el cliente es el titular de ambos documentos
-Verificar que la firma es idéntica en el recibo de compra y en la tarjeta
Las entidades bancarias tienen suscritos contratos con el titular, por un lado, y con el comerciante, por otro. A cada uno le impone condiciones contractuales para el uso o el cobro a través de tarjeta. Sin embargo, "la entidad tiende a eludir la responsabilidad en caso de uso fraudulento de la tarjeta. En su relación con el comerciante, hace que recaiga sobre éste la obligación de identificar al titular de la tarjeta y se evade de responsabilidades en ese sentido".
Todo este texto encursivado es un copy & paste desde el mentado link, pero pone de manifiesto que la responsabilidad de la correcta identificacion del titular de la tarjeta recae en el comerciante, dado que el Banco hará responsable, en caso de uso fraudulento, al mismo. Así pues, cada tienda identifica al propietario como le sale de las narices, siendo consecuente con este hecho.
En fin, si encuentro algo más os lo haré saber, por los cauces pertinentes.
Un saludo a todos

jueves 26 de febrero de 2009

Con la benemérita hemos topado

El siguiente incidente me lo contó un compañero de seguridad, el cual alucinaba pepinos relatandome lo acontecido.
Dos mujeres habian acudido a la tienda a comprar, como cualquier hijo de vecino, y se disponían a pagar su adquisicion con una tarjeta de crédito, tambien como cualquier hijo de vecino.
Nuestras compañeras de cajas tienen la orden de que, cuando algun cliente desee pagar con tarjeta (que son la mayoría), les pidan el DNI para comprabar que el titular de la tarjeta y la persona que quiere pagar, sean la misma. Este es un tramite de seguridad para el comprador y practicamente rutinario pero que, de vez en cuando, nos da algún quebradero de cabeza, sobretodo cuando el cliente no lleva encima el carné y desconoce la legislacion vigente (la cual es clara en este aspecto: el único documento válido en España para acreditar la identidad de una persona es el DNI o el pasaporte, ninguno más)
Esta vez parecía que el problema se iba a reproducir.
La mujer, tras la demanda del carné por parte de mi compañera, se limitó a mostrarle el de conducir, aduciendo que el de identidad no lo llevaba encima.
Mi compañera, evidentemente, no quiso contravenir la orden que tenía fijada desde la apertura de la tienda, y desestimo cobrarle, argumentando que sin el DNI no tenia autorizacion para finalizar ninguna compra.
La mujer, junto con su compañera, clamaron al cielo, insistiendo una y otra vez en que les cobrase y se dejara de monsergas.
Cuando la situacion tomo un cariz peligroso, nuestro amigo de seguridad apareció en escena, rogando tranquilidad a las féminas y remitiendolas al mostrador de Informacion para que allí les esclarecieran las evidentes dudas que tenían sobre la forma en que debían tramitar el pago con tarjeta. Estas, en lugar de serenarse, montaron en colera y exigieron, a grito pelado, el libro de reclamaciones.
Y el momento culmen llegó cuando, ya en el mostrador de informacion, esgrimieron, ademas del carné de conducir, un carné más especial y contundente: el de guardia civil.
Por lo visto, las hembras eran una pareja de la benemérita que quería saltarse a la torera una brillante norma de seguridad, aplicable a todos por igual.
Tras un forcejeo dialectico con el personal de Informacion, al final, no pusieron reclamacion alguna (evidentemente) y, cuando salian por la puerta direccion al exterior, con cierta sorna por su parte, le enseñaron a mi compañero de seguridad el dni, el cual habia estado en su poder en todo momento.
Lamentable e incomprensible.
La verdad es que situaciones absurdas como ésta hacen que me replantee una y otra vez qué diablos pasa por la cabeza de las personas (sean guardia civiles o no) en el momento en que ejercen como clientes en una tienda. En demasiadas ocasiones se creen en posesion de unos derechos que no tienen y de una verdad que, afortunadamente, no está de parte de ellos.
En fin, otra historia más.
Un saludo



House tenía razón

Era de esperar.
Me encontraba en la seccion de tdts, reponiendo y frenteando por milesima vez, cuando mi telefono comenzó a sonar. Era mi compañera de mostrador. Un cliente pretendía devolver un tdt al mes y medio de haberlo comprado, y me pedía consejo sobre qué resolucion tomar. La argumentacion que estaba utilizando el pollo para que se lo admitieramos era que el objeto se lo habían regalado, que no lo había utilizado y que quería otra cosa. Ante esas tres premisas, y viendo como está el panorama de ventas, le dije que adelante, que le hiciera un vale para que el cliente pudiera comprarse lo que le saliera del escroto.
A los cinco minutos, como aquel que no quiere la cosa, se me presenta un individuo en la zona y empieza a interrogarme sobre tdts (que cual es mejor, que cuales son las diferencias, que si patatin, que si patatan). Generalmente los veo venir y, segun la cara de homínido que tengan, me escabullo a gran velocidad o permanezco aterrado espectante. En esta ocasión, catalogado ya el sujeto como pesado de turno, le formulo algunas preguntas para saber exactamente qué diablos busca.
Y el resultado de las mismas me produce un entumecimiento en la parte de mi cerebro asociada a la credibilidad humana.
El tío me explica que habia comprado un tdt pero que no conseguía sintonizar mas de 4 o 5 canales. Su deseo era que le vendiese yo uno que funcionara correctamente. Al ir a explicarle que, en el 99 por ciento de los casos, el problema reside en una deficiente señal de antena, se me congela la sangre y le pregunto por el destino del tdt que nos había comprado y que, segun él, no iba correctamente.
-Lo acabo de devolver - me espeta con tranquilidad
-¿Comorr? -le contesto sorprendido - ¿Es usted la persona que acaba de devolver un tdt sin usar, que era un regalo y que quería otra cosa?
Sin pestañear, sin ruborizarse y sin rascarse la punta de su nariz, con una parsimonia que cortaba la respiracion, el panoli me responde que sí, pero que el regalo se lo había hecho el a sí mismo (menuda artimaña para camuflar su mentira) y que practicamente no lo había usado (sobreentiendan toda esta frase como un eufemismo de la palabra "nuevo").
La irritacion que me sobrevino debio de detectarla hasta el sismografo de la Royal Society Cagüensusmuertos.
El mentecato en cuestion había mentido vilmente para lograr el cambio de un producto al que, evidentisimamente, no le pasaba nada, dado que lo había conectado dentro de su casa a una toma secundaría de antena, a todas luces defectuosa.
Malhumorado, enojado, cabreado por la tomadura de pelo del sujeto, y para no recriminar su actitud de forma ostentosa, le tendí el primer tdt que pillé y me apresuré a salir de la escena lo mas rapidamente posible que mi indignación me permitió.
Y es que no escarmiento nunca. Tengo que dejar de pensar que la gente es buena.
La gente siempre miente.
House tenía razón

domingo 22 de febrero de 2009

Suicídese a 50 mts

Con esto de la crisis creo ver carnaza en lugares donde, posiblemente, no la haya.
El otro día, yendo a patita al curre (el maldito coche se me habia vuelto a estropear) me topé con la señal que podeis visualizar a la derecha.
Tuve que retroceder unos pasos para cerciorarme que lo que veían mis ojos no era una ilusion óptica producida por el cansancio. Alguna mente pensante esquizofrénica habia dibujado una señal de "gasolinera a 50 metros" con tan mala pata que, más que una invitacion a llenar el deposito, parecía, y parece, una incitacion a dispararse en la cabeza con una especie de pistola atada a un surtidor de gasolina.
Espero y deseo que el diseñador de tamaño desatino no haya realizado otros iconos parecidos pues, de lo contrario, estaría realizando una angustiosa apología del suicidio, perfectamente punible no acudiendo a la gasolinera en cuestion.
En fin, un saludo a todos, menos al dibujante.

viernes 9 de enero de 2009

50.000 visitas. Quien lo imaginara.

Lo cierto es que nunca pensé que este blog viviera más allá de las 100 visitas, dado que el objetivo de su creacion era simplemente reducir la irritacion que ciertos comportamientos de ciertos clientes producian en mí.
Al principio con mucha asiduidad y despues con mas tranquilidad, he ido transcribiendo todo aquello que he sido capaz de recordar, lo cual me ha dejado perplejo pues estaba convencido que mi memoria no daba para tanto.
Si estos post esporadicos portadores de mis extrañas vivencias no se han perdido en la noche de los tiempos ha sido gracias al interes que vosotros, amables seguidores, habeis tenido para con este alopécico narrador.
Así pues, el siguiente objetivo es llegar a las 100.000 visitas, lo cual me obligará a no ser tan vago a la hora de escribir y a esmerarme un grado más en la transcripcion fiel de los hechos que, tarde o temprano, volveran a lacerar mi estómago y mi reducida cordura.
Qué pastoso me ha quedado este post
Un saludo a todos