
Últimamente mis compañeros de trabajo me dicen que mi umbral de irritacion está muy bajo y que salto a la mínima. Pero es que, cachis en la mar, ya son muchos años aguantando las majaderías, tomaduras de pelo, susceptibilidades y derechos no adquiridos de los clientes y quizá ya vea mostruos donde solo hay desconocimiento y estupidez.
Una de las postreras escenificaciones de la torpeza humana me dejó tiritando de rabia y ganas de coger por el cuello al hominido parroquiano de turno.
Me encontraba tomando un café en mi momento de descanso cuando, sin comerlo no beberlo, me llama un compañero desde la tienda para ponerme en antecedentes.
Un humanoide (quizá llamarle humano sea demasiado) está montando el pollo en el mostrador de entrada porque, por lo visto, le han cambiado dos veces el ipod que nos compró hace una semanal y le sigue fallando. El sujeto ya no se fía de Apple ni de la tienda y quiere que le devuelvan su dinero.
¿Un fallo en un ipod? ¿Qué raro? ¿Y dos veces al mismo cliente? ¿Que raro?
Intrigado interrogo a mi compañero sobre el tipo de fallo del aparato. Y la respuesta me deja aun más confuso. El fallo detectado, segun el cliente, es que "se escucha muy bajito".
Entorno los ojos y apuro mi café. Algo no encaja.
Le digo a mi compañero que haga entrar al señor a la tienda y que , gustosamente, revisaremos ese segundo ipod para corroborar que lo que expone es cierto y que el aparato falla de verdad.
Tras un buen rato de tira y afloja con el cliente (el tío seguía enfrascado en su absurda ira, profiriendo frases tales como "que había hecho ya dos viajes a la tienda, que no eramos serios, que menudo aparato le habiamos vendido") , mi compañero consigue que el hombre entre.
Pongo en aviso al vendedor que en ese momento está en la zona de audio portatil, comentandole el incidente, y suplicandole que, al instante de revisar el producto, me avise.
Acabo el maldito café y, deseoso de toparme con el cliente, no aguardo su llamada y me dirijo escopetado a la zona de audio.
Pero ya es tarde.
El cliente acaba de abandonar nuestras instalaciones tarareando una hermona cancion de amor, y con su ipod bajo el brazo.
Me acerco a mi colega y le pregunto por lo acontecido.
Y, efectivamente, la respuesta es flipante.
Al llegar el cliente a su altura, con el ipod en la mano, lo primero que hizo mi compadre fue encender el aparato, elegir una canción y colocarse los auriculares para escuchar. Al parecerle todo correcto y dentro de la normalidad, encojió los hombros y pronunció una frase:
- Caballero, el volumen es normal.
El señor, cómo no, piensa que le está tomando el pelo. Irritado, prorrumpe con un "pues a mi me parece bajito...." y se queda observando al vendedor a la vez que arquea las cejas.
-A ver...- dice nuevamente el cliente ....déjame escuchar-
Y el orangutan se pone los auriculares y, al instante, abre alucinado los ojos de par en par.
-¡¡ Anda !! ¡¡ Si se escucha la mar de bien !! ¿Qué has hecho?
Mi compañero, volviendo a encoger los hombros esta vez a la altura de las orejas, le comenta que no ha hecho nada, que no ha tocado nada...
- A ver, a ver... - el cliente observa concienzudamente el ipod.
- ¡¡Anda !! - vuelve a proferir- ¿Cómo has metido los auriculares tan hacia dentro...?
Automaticamente el misterio queda desvelado.
Por lo visto, el ceporro medio-insertaba los auriculares, no los presionaba hasta el fondo, y estos no hacían el debido contacto, escuchándose la música con menor intensidad.
Y los mas gracioso es que, la primera vez que vino con el mismo problema, mis otros compañeros, quizá debido a la presion oral del sujeto, directamente y sin probarlo se lo cambiaron, no fuese que les sacudiera.
Nos crecen los enanos.
Este incidente me sigue corroborando dos profundas verdades: las apariencias engañan y la gente miente.
Eso es todo.
Un fuerte abrazo al vecino del quinto.
1 comentarios:
En fin, que a día de hoy no sepa poner unos auriculares tiene su aquel :D
Tengo una compañera, con las manos muy largas, que una vez me quitó el iPod y se puso a escucharlo, y me dijo que se escuchaba muy bajo, porque le subían el volumen al máximo y no escuchaban la canción, pero es que no tenía los auriculares puestos. Le quité el límite de volumen, y ya se quedó más tranquila, pero creo que sus tímpanos no, ya que se puso los auriculares manteniendo el volumen.
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