domingo 24 de abril de 2011

España, pais de pícaros y aprovechados

Era un dia de verano del año pasado. En los exteriores de la tienda hacía calor pero dentro, evidentemente, no. El bochorno, mi indignación, se produciría posteriormente tras la convensacion que trabé con una "adorable" pareja de 55-60 años.
Paso a relatar lo hechos.
Me encuentro cerca del mostrador de televisores. Mi compañera está ultimando la venta de una tele (una LG de 32", para ser más exactos e irrelevantes) a un dúo maduro. Realizada la factura y, supuestamente, clarificado todo lo que tiene que ser aclarado, se va a buscar el artículo al almacén.
Al estar próximos a ellos, oigo la conversacion que mantienen ambos pollos mientras esperan el advenimiento de su aparato:
-"¿...Y qué hacemos con la tele vieja?. Llamar al ayuntamiento para que vengan a recogerla es un problema..."
En estas disquisiciones se encuentran cuando, sin poder evitarlo, les abordo inocentemente, con toda la amabilidad que soy capaz, para, dado que han realizado una compra en nuestra tienda, ayudarles en lo que pueda y en la medida de mis posibilidades..
-Hola, perdón que les interrumpa. He oido lo que decían y, para solventarles el problema, si lo desean, pueden trer la tele vieja aquí. Nosotros nos podemos encargar de llevarla a un lugar para su reciclado....
Y sin dejarme apenas respirar, el tío, abriendo los ojos de par en par, me espeta rápidamente:
-"¿Y cuanto me dareis por ella?
Cágate lorito.
Menudo tío interesado. Si es que, no se puede ser bueno. Intentas ayudar a alguien y, joder, te quitan las ganas a hostias.
Construyendo con cierta rabia la mejor de mis forzadas sonrisas, le transmito al oportunista cliente que, de darle pasta por solucionarle el problema, naranjas de la china. Que si la quiere traer, que la traiga. Y, que si no, que se la meta por el culo (esto último casi se me escapa).
Veo llegar a mi compañera con la tele, les saludo con las orejas y me evaporo de la escena raudo, no sea que me pidan dinero por conversar con ellos.
Maldita sea mi estampa.
Un saludo a los reclicadores oficiales

3 comentarios:

BlogSTD dijo...

Bueno.. es que si te llega a decir...

-Cuanto me dais por venir a buscármela a casa....

..ya ni te cuento no?

Irene dijo...

Siempre pensé que, efectivamente era un país de pícaros. Amigo mío... cuánto he oído, cuánto he visto...

Aún recuerdo la conversación que tuve con un conocido de mi facultad en la que me decía que, tras 2 meses de compra, no le convencía la vajilla de IKEA y que iba a ir ese fin de semana a descambiarla...

juas juas juaaaas

Chamaruco dijo...

Y lo cojonudo es que a muchos les parece que eso es la manera correcta de obrar y así educan a sus hijos... y así nos luce el pelo.

Cuando vendíamos material de lo nuestro(ahora ya no lo hacemos entre otras cosas gracias al cliente tipo que teníamos), recuerdo bien dos casos: el de uno que pretendía "descambiar" una máquina que NO nos había comprado a nosotros y otro que nos decía que estábamos "obligados" a mandar una máquina averiada -que tampoco habíamos vendido nosotros- al SAT y hacerle todas las gestiones, por supuesto, gratis.

Y no somos ni franquicia, ni cadena, ni nada por el estilo. Un comercio normal y corriente, con nombre único.